martes, 13 de julio de 2010

Con la casa club se pretende brindar a Tamboril una instalación que le permita practicar deportes

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Por: Robert Cabrera.


robertpcabrera@hotmail.com

Tamboril.- 12 de julio de 2010.- El Centro Comunal Tamboril donó a La Cruz Roja de este municipio, dos laptops totalmente nuevas.

Las computadoras portátiles fueron entregadas por una comisión integrada por los señores Freddy Valerio y Francis Almonte a Perícles Cáceres.

Cáceres agradeció la donación, ya que esos equipos serán de mucha utilidad para facilitar los trabajos de la institución de socorro.

CENTRO COMUNAL TAMBORIL DONA LAPTOPS

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Por: Robert Cabrera.
robertpcabrera@hotmail.com
Tamboril.- 12 de julio de 2010.- El Centro Comunal Tamboril donó a La Cruz Roja de este municipio, dos laptops totalmente nuevas.
Las computadoras portátiles fueron entregadas por una comisión integrada por los señores Freddy Valerio y Francis Almonte a Perícles Cáceres.
Cáceres agradeció la donación, ya que esos equipos serán de mucha utilidad para facilitar los trabajos de latitución de socorro.
La entrega se llevó a cabo en el marco de la reunión ordinaria del Comité por la Defensa y Recuperación de Tamboril, donde se acordó que todas las ayudas del Centro Comunal serán tramitadas vía el Comité.




Se anunció además una reunión entre el Comité por la Defensa y Recuperación de Tamboril, El Centro Comunal Tamboril, el Club de Haverstraw y los Tamborileños residentes en Santo Domingo, para coordinar la construcción del club de Tamborileños ausentes, en lo terrenos donados por el Ayuntamiento para esos fines. Dicha reunión será efectuada en el mes de Octubre, durante la celebración de las fiestas populares.


Con la casa club se pretende brindar a Tamboril una instalación que le permita practicar deportes en diferentes disciplinas, hacer reuniones y canalizar las donaciones que deberán llegar a este municipio.

lunes, 1 de febrero de 2010

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CARLOS PIE
Anastacio Jiménez M.
Cuento dedicado a Leonarda López y a
Dulce Sem.

Le llamaban Carlos Pie, y acababa de entrar al País desde una ciudad haitiana, ubicada a algunos kilómetros de la frontera con la República Dominicana. En Dajabón fue informado sobre las ventajas que para los inmigrantes ofrecía la Provincia de Santiago, y Carlos Pie, depués de caminar mucho, llegó a la Común de Peña Tamboril, de aquella Provincia, donde se desarrollaba un proceso de producción de dulces y alimentos, que garantizaba ciertos niveles de abundancia. El lugar le resultó agradable al inmigrante, quién no tenía muchas obsiones.

Comenzó a caminar por la población tratando de orientarse hacia los sitios de siembra, y llegó a la entrada del lugar llamado La Ermita, donde se detuvo, deslumbrado por las aguas del Río Licey, en el que decidió refrescarse de la pela de sol que traía sobre su piel. El haitiano Carlos Pie entró al río, con tanto entusiasmo que se olvidó de que estaba fuera de su país, echándose al agua, tal cual lo vió la partera. El agua lo hizo sentir reconfortado y miró al cielo en un gesto de gracias.

La posa de la cabima, en el río Licey, por el sitio de la Ermita, era famosa porque su profundidad rivalizaba con la posa de Las Aromas, en la parte oeste de la Común de Peña, de la que se decía que tapaba a más de seis hombres puestos de pies, uno encima del otro. La profundidad de esta posa sólo la desafiaban, Foro el de Tomás López, Mazo el de Moguí y Guazán el de Chicha, cuando en desafío se dejaban caer hasta sus aguas, desde las ramas más altas de las javillas.

Sin embargo, esta profundidad no fue limitante para que el inmigrante cumpliera su propósito de bañarse en la posa; y pronto las braciadas que lograba el haitiano, y sus sambullidas de pez de agua salada, llamaron la atención de los niños del vecindario a quienes les encantaron las piruetas del bañista. Más de media docena de ellos se fueron acercando al haitiano, para su bien , ya que en una de sus sambullidas Carlos Pies sacó sus ojos al sol, y se encontró con la figura imperturbable del señor Fruto Pichardo, quién junto al señor Antonio Martínez, formaban el cuerpo de Ayudantes del Comisario de Peña Tamboril.

Carlos Pie fue llamado a capítulo, por el funcionario municipal, y todavía saliendo del agua, se notaba una ingenua sonrisa en su rostro; expresión que cambió diametralmente cuando oyó la voz de la autoridad ordenándole que saliera, desnudo como estaba. Al haitiano le bastó con sentir sus genitales bailando entre sus piernas, y ver a la gente que se apresuraba a alcanzar la orilla de la posa. Abrió los brazos sobre su humanidad y cerró sus sorprendidos ojos, exclamando entre creol y francés:

- Pardon Monsieur, Pardon;- El Ayudante se envalentonó ante tanta humildad y gritando le pidió que se identificara, a lo que el haitiano alcanzó a decir - Je sui Carlos Pie, mais Je ne parlé Spa’nol, Pardon Monsieur- La aguas del río continuaban bajando indiferentes, más los niños no. Los niños aprehendieron el nombre del haitiano y se tiraron a sus pies y a tono, como en ensayo teatral, repitieron a coro: - ¡Es papá Calito! ¡don Fruto, no le haga daño, que es papá Calito!-

El Ayudante del Comisario qué ya había tildado al inmigrante de violador de la moral pública, impresionado con el gesto de los niños; y entendiendo al inmigrante como un asiduo visitante del vecindario, fue dejando caer su gesto duro, y corrió junto a los niños a pasar la ropa del perturbado hombre, quién mirando a los curiosos, cubría con sus manos el pecado adánico.

Ya pasado el incidente, el haitiano y los niños de la Ermita subían hacia el Camino Real, mientras los pequeños luchaban por entender el raro decir del hombre, al que bautizaron como papá Calito, mientras éste repetía de alegría: -Mercí garzon, mercí, mercí.-


Paterson NJ, USA
Enero 12/ 2010

martes, 11 de agosto de 2009

POEMA A VINICIO GERMOSEN

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LA MUERTE DESARMADA
Anastacio Jiménez M.

¡Ah Vinicio!
Con que noticia pintaron la mañana
de un domingo que quizo ser de fiesta;
pasó el sepulturero haciendo cortes
y detuvo tus sueños.

¿Qué tal es el vacío de este monstruos
que precisa de hacer penas constante?
¿ A qué sombra obedece?
¿Quién paga su aguijón que no se inquieta
cada vez que la parca va de caza?

Han cercenado tanto nuestras ancas,
que ya le están faltando municiones
y esgrimiendo el poder como a su puño
continúan su safra a empellones,
y a puños de tu cuerpo hicién jirones.

Porque así le acomodan a sus jueces
gastadas herramientas de intercambios
y es más cruento el borrón para la especie
si se ennoblece del sádico el oficio.

¿A dónde llega la barbarie,
qué con sangre inocente asfalta su impotencia?
¿ Qué baño de rudeza se proponen
con la sangre supuesta a redimirnos?

Sangre municipal sin impureza.
Sangre del lar que a destiempo se marcha.
¿Cuántas madres habrán como la tuya
llorando sin Consuelo?


¡
Sí con tu muerte, Vini, construír yo pudiera
un paquete de versos suversivos,
motivara las voces de la almendra,
del ruiseñor, del cáuce y del trillo,

y enhebráramos un ruidoso himno
los pueblos enlazando los caminos :
! Basta ya de las muertes a inocentes,
y de todas las muertes ¡Basta!

¡ Basta, indignos!

Paterson NJ
Agosto 10 / 2009

jueves, 6 de agosto de 2009

CRUCIAL FINAL DE SOFTBALL EN LIGA JOSE LOPEZ N,Y

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Por Anastacio Jiménez M.

El torneo de Softball del presente año que lleva a cabo la Liga José López del Centro Comunal Tamboril de Manhatan, en que se presentan los equipos de la clase A (4) y los equipos de la clase B (4), ha resultado ser un gran expectáculo, en que tanto los equipos de la clase A, como los de la clase B han dado el máximo de su entusiasmo en el cuadro de juego, en que los fanáticos que tradicionalmente los siguen han disfrutado cada jugada del fogoso torneo.

En la actualidad se discute la serie semifinal en que participan los equipos Guazumal y Peligro, encontrándose estos empatados 2 a 2, mientras que el equipo K 195, que dirige Fredy Valerio lleva un juego ganado en contra de State Farm que hasta ayer domingo, se mantenía sin poner número a la serie semifinal.

Mientras se producen estos encuentros de la clase A, en busca de la clasificación para la serie final, el equipo Estrellas de Jobany se mantiene sentado en espera del desenlace. En la clase B, liderea la serie el equipo de Los Amigos de Pilo.

Los números más sobresalientes durante el torneo regular, los ocuparon: Marlon Mejía con promedio de 500, 24 carreras empujadas, 8 dobles y 5 cuadrangulares. Leonardo Marmolejo y Alberto Polanco empataron en el Segundo lugar de bateo con promedio de 469, y José Luis Peña ocupó el tercer lugar con un promedio de 452. También se distinguieron Jr. Santiago y Jefrey Veras.

Otros renglones importantes los ocuparon Escarli Polanco con 24 carreras anotadas, Carlos López con 28 carreras empujadas, Rafaél Capellán con 21 hits conectdos, J. L Peña con 8 honrones, Rafaél Valdes con 3 triples y los lanzadores Zacarías núñez con una foja de 8 y 1; José Ramirez con 5 y 1; Rafaél Portes con 6 y 3; Fran Capellán 6 y 4; Francisco Román con 3 y 2 José Perez y Rafaél Hernandez.

domingo, 2 de agosto de 2009

Anastacio Jimenez POR TAMBORIL

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Por Anastacio Jiménez M.

En el presente artículo voy a referirme a dos asuntos planteados por adnegados munícipes, atraves de este periódico Mi Tamboril Digital. Com.: El primer asunto es expuesto por el Periodista Magdaleno Bonilla y tiene que ver con el interes de salvar del deterioro las casas antiguas que en el Municipio de Tamboril ocuparon el Presidente Horacio Vasquez y su esposa Doña Trina Moya y la que abrigó por décadas el Club Primavera. Un Segundo planteamiento lo patrocina un Comité presidido por la Licd Iselsa Collado, acerca de construír un lugar apropiado, que sirva de descanso a los restos del Insigne escritor Tomás Hernandez Franco.

Con nuestro apláuso a ambos propósitos y de paso, poniendo a la disposición cualquier diligencia que a su cumplimiento pudiéramos sumar; queremos sugerir, como en efecto sugerimos, que ambas ideas sean fundidas, ya que en cuanto al espíritu desinteresado que las mueve, y a su alcance histórico-cultural desde el punto de vista del interes Municipal, ambas ideas son coherentes y su realización nos da la oportunidad de comportarnos a la altura del grupo de avanzada, que en base del trabajo conjunto, hemos constituído en la Republica Dominicana.

Los escritores, Danilo de los Santos, Elsa Brito de Dominguez y los demás miembros del referido comité, por su conocida prestancia, sumado a la influyente figura del Síndico Municipal Francisco Alvares, se multiplicarán en su medio social y desde el lado del periodista Bonilla los lazos de enlace, que el canal 6 y sus programadores pondrían a su disposición, junto a la segura aportación de La Información de Santiago y los demás periódicos nacionales, constituirían un excelente grupo de trabajo, para lograr los objetivos propuestos, no sin antes priorizar el apoyo que recibirán de la gente en el Municipio.

Estoy seguro de que los tamborileños de todas partes van a dar la respuesta esperada y en cuanto a nosotros, en Nueva York, aprovecharemos la próxima reunión del Centro Comunal Tamboril, como Secretario de la Oficina de Cultura del Centro Comunal Tamboril, a fin de plantear el asunto y encender la pradera. Reiteramos nuestros apláusos por tan alta preocupación.

cuento EL DOLOR DEL BORICUA

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Anatacio Jiménez M.

El niño estaba detrás de la niña, qué colocada en un plano superior hacia la ventana, se entretenía mirando el azul del cielo, mientras apretaba contra su pecho una muñeca. Abajo la gente seguía pasando en la continuidad de la rutina del barrio.

El cuadro de luz era magestuóso. Era el caer de una tarde en el barrio de Harlem de la Ciudad de Nueva York. Una de esas dichosas tardes que van arribando a la obscudridad entre trozos de luces y sin mayores sucesos.

El niño se entretenía en cruzar y recruzar sus piernas alternándolas con sus, tambien cruzados brazos, en repetidas posiciones. Imitaba, quizás, alguna posición yoga tomada de la pantalla chica. Concebía, tal vez, su futura adolescencia sobre un esqueleto equilibrado y ágil; o sencillamente recreaba sus horas sobre la inocencia de su edad sin más responsabilidad que el deleite del juego.

Desde los pisos superiores, mezcladas con el sonido de un rock kan rock de moda, llegaban voces, que apenas percibían los infantes, distanciados entre sí; por lo que parecía ser un raro encanto. El niño seguía haciendo sus acrobacias y la niña tarareaba algo meciendo su muñeca. De pronto se oyó un grito y otros gritos se sumaron al primero. Los transeuntes, intrigados, voltearon sus ojos hacia arriba. Algunos corrieron hacia la acera con igual carga de emoción.

¡todos llegaron tarde! El cuerpo de la infante había quedado inerme. La ambulancia llegó presta, pero todos sabían que no habría nada que hacer. Y esta incertidumbre comenzó a generalizarse en medio del desesperado grito de la madre !Tú la empujaste! ¡Fuiste tú! _ repetía, mientras señalaba al pequeño niño, qué veía confundido la ambulancia alejarse.


A pesar de que la madre salió junto a la ambulancia, el suceso fue en apariencia dilucidado desde aquel instante, por los demás familiares de la infante accidentada, y por los pobladores de la vecindad a quienes persuadió el grito perceptivo de la madre de… ¡fuiste tú! ¡fuiste tú!; sentencia que acompañada de su índice acusador cayó sobre el muchacho con la fuerza de una condena popular.

La ciudad siguió su curso. Todas sus aguas con su carga de contaminación, buscaron sumarse al caudal de Hounson. Sus luces siguieron alumbrando el territorio de Harlem y a sus bones. Pero por las calles de todo el territorio un niño fue creciendo en medio de la más abyectas penumbras.

Un día, cansado de caminar todos los rincones de su barrio. Hastiado de la carga. Triste y desesperanzado; el adolescente se dejó caer sobre el banco más próximo que el parque del Barrio ponía a la disposición de su escuálido cuerpo.

_¿Por qué tengo que llevar este faldo a cuesta? ¿Por qué no pude disfrutar como todos los niños del seno de un hogar…; del calor de mis hermanos, de la bendición de una madre? _ Se interrogaba el joven._ Hoy no sé ni si quiera dónde dejé mis risas infantiles! Mi mocedad!… Catorce años condenado a ésta soledad barrial, que no sé cuando terminará._

Mientras el boricua meditaba consumido por su amargura; no se dió cuenta del paso de las horas. Era de noche cuando decidió seguir su camino. El mismo que le había traído hasta el parque. _ “Ey tú“_ oyó que le gritaron desde corta distancia. Siguió caminando como sí no hubiese escuchado. _“Ey tú“ _ volvió la voz a insistir, ahora con cierta dureza._ El boricua se paró y pronto reconoció el rostro del hombre.

¡Te dije que no ando en eso..! _Dijo el boricua, como quién responde a una proposición reiterada. _ Pues tendrá que aceptar. Necesitamos uno en la zona y tú eres el escogido. _ Dijo la voz, usando un tono autoritario. _ Te equivocas. Si ciertamente te conté mis necesidades, si me atreví a hablarte de mis problemas, fue sólo porque me inspiraste confianza. Parece que me equivoqué!… Y ustedes también se equivocaron en escogerme para sus negocios sin contar con mi autorización. ¡De modos que no me sigas más! _ acotó el muchacho.

El hombre no se inmutó. Como buen manejador de sus asuntos, se le acercó y le dijo casi en secreto y de forma persuasiva _ Tú no imaginas lo bien que te vas a ir. Vas a poder gastar dinero a “manos llenas“, tener las mejores mujeres y los mejores carros. _ Le había tomado de la mano simulando confianza, mano que el muchacho rechazó con violencia, siguiendo su camino y decidido a dejar el lugar. Y no volvió la cara.

_Esa no fue la única prueba que la vida puso en mi camino tratando de pederme, _le dijo en un encuentro fortuito a su madre. _ Fueron muchas las veces que tuve que evadirme de los vicios, y de las tentaciones. _continuó diciéndole_ Porque no quería caer! Hubiese sido como rendirme ante tus sospechas!… Tus sospechas, que eran como la voz de todas las mamás siguiéndome durante tantos años…

Tu condena, que era como el golpe del mazo de todos los jueces! Como el Editorial de todos los periódicos condenándome… Como si toda la sociedad parada en todas las esquinas me gritara con saña: ¡culpable! … ¡culpable..!

He sido tratado como paria en el seno familiar, de forma qué tu rechazo se proyectó a todo mi entorno, incluyendo la escuela, donde tanto los estudiantes, como los profesores, me señalaron con el colectivo índice acusador de ¡culpable! ¡culpable!. _La madre no entendió sus alegatos, o no los creyó. El Boricua se desesperaba cada vez más y dio la espalda, más vacío que nunca.

Las experiencias que los años ponían frente a su constante vagar eran cada vez más duras. Su vida interior continuaba siendo un infierno: Su madre no le creería nunca y ya el mismo comenzaba a dudar de su inocencia, por lo que sus sueños eran intranquilos y llenos de figuras infantiles que se mofaban de su presencia. ¡“Yeje“, estás más viejo que ayer y más solo, “yeje“, “yeje“..!

Un día, en que el sol caía sobre el barrio recreando la estación del Verano; se despertó el boricua, sobre el suelo pintado por la grama. En la medida que fue abriendo sus ojos al cielo, sintió que el muchachito perseguido, vejado, rechazado se le había crecido en medio de su búsqueda de inocencia y lo dejaba en la capacidad de cuestionar y procurar justicia.

Caminó hasta el edificio del barrio que le había servido de hogar durante sus primeros balbuceos, y al comenzar el ascenso de la antigua escalera, bajaba una mujer de torpes pasos y duro rostro: ¡Mamá! _ Llamó el Boricua con gran impulso de la voz. _ ¡No puedo más!… ¡Quiero oirte decir que has estado equivocada! ¡No soy el joven que ves! ¡No! Porque en mi interior permanece arrodillado un niño. El mismo que salió de tu regazo y que ha esperado oír de tus labios palabras de absolución… ¡No de perdón mamá! ¡De absolución!…

La madre trató con esfuerzo de dulcificar el rostro, pero no le era posible dejar de mostrar en su fisonomía lo que en su interior guardaba. Y cómo pensando en alto repitió la sentencia de hacía muchos años: Fuiste tú! Y terminó de bajar la escalera con pasos firmes y sin dobléz alguna.

El muchacho viró; no sabía si gritar o seguir implorando. A sus sentidos volvieron todos los sufrimientos y tentaciones del pasado. Miró hacia el cielo y abrió los brazos como pidiendo orientación, mientras seguía camino.

El boricua siguió trotándo caminos por mucho tiempo más. Sintiendo como siempre que todo le acusaba: Sin meta ni cariño, sin sitio donde ir… Un día, el que le pareció el más negro de todos los días de los calendarios conocidos, comenzó a realizar el ejercicio mental que tanto había repetido durante ese largo y tortuoso tiempo. Convencer a la vieja!_

Mamá, sigues equivocada. Persiste en negarme tu cariño que tanto necesito. Me siento pequeño cada vez que me desprecia._ Gesticulaba desesperado; para seguir la línea de su pensamiento._ Aúnque no te pido nada especial… Sólo que me digas que me crees.

_Y en su maltrecha mente oyó repetirse la misma respuesta_ “Es doloroso entender, que a una se le arrebate un pedazo del corazón y que ni siquiera le asista el derecho de saber cómo… ¿Te recuerdas muchacho? Mi niña!… _ ¡Mi hermana, mamá! ¡Mi hermana!_ El Boricua olvidó que era sólo su ejercicio mental; una conversación consigo mismo y su expresión desesperada salió como rayo de sus labios, haciéndose sonora_ ¡Mi hermana, mamá! _ Repitió envoz alta la última línea de su pensamiento.

¡Sí, manito. Y la mía también! Ella era también mi manita! _ El muchacho viró violentamente. No esperaba otra compañia que no fuera su dolor y vió que caminaba hacia él su hermana menor, qué no paró de hablar_

_Desde el plano en que ustedes estaban respecto al mío, pude verlo todo. Sólo que no podia explicarlo por mi edad. Pero siempre estuve segura de que la distancia que medió entre ustedes e incluso, la diferencia del entretenimiento que ambos tenían, te descargaban y te descargan de toda responsabilidad. Por eso te he seguido hasta aquí _ Siguió diciendo.

_Recuerdo que pasó un avión, lo recuerdo por el ruido que aún martilla en mis oídos. Ya podía discernir entre ruidos; y recuerdo que pensé, qué el avión se iba a estrellar en el vecindario…. Ella se distrajo viendo hacia las Alturas. Yo la ví !… y luego vió hacia el vacío… y sucedió!

_¡Saltó el Boricua y con las energías de sus casi 40 años abrazó a su hermana, la saltó, la besó le dio vueltas y luego, todabía eufórico; la soltó, abrió los brazos y dió gracias al cielo… _ ¡Padre Creador! No es tarde todavía para que pueda yo encontrar cariño, camino y sociedad! ¡Soy libre!… ¡Soy libre! Aúnque mi madre continúe prisionera, yo soy libre. _ Dió un beso final a su joven hermana y comensó a caminar.

_ Era el anochecer. La luna venía ascendiendo en reclamo de su espacio
y en sus prestados rayos de luz, el boricua descubrió el avance de los grupos de estudiantes, profesores y vecinos del barrio con un gesto de amor inconfundible!

Paterson NJ
Marzo 29- 2009
 
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